Partimos de tu fricción, no de una lista
La pregunta útil no es "cuál tiene más funciones", es "qué me está costando tiempo o plata todas las semanas". Esa respuesta decide la categoría.
Hay cinco maneras de administrar un centro de entretenimiento infantil y cada una gana en un caso distinto. Esta página dice cuál, con sus límites — también los nuestros. Al final están las cuatro preguntas que conviene hacerle a cualquier proveedor antes de firmar.
Escrito por el equipo de Pequepro. Sí, somos parte interesada: por eso cada opción —la nuestra incluida— dice dónde se rompe. También están las cuatro preguntas para hacerle a cualquier proveedor.
Comparamos categorías de solución, no marcas. En LATAM el mercado es chico y cambiante: nombrar productos concretos envejece mal y se presta a decir cosas que no podemos verificar hoy. Lo que sí es estable es qué tipo de herramienta resuelve qué problema — y eso es lo que necesitas decidir.
La pregunta útil no es "cuál tiene más funciones", es "qué me está costando tiempo o plata todas las semanas". Esa respuesta decide la categoría.
Incluida la nuestra. Un sistema que "sirve para todos" es un sistema que no está pensado para nadie, y lo descubres a los tres meses.
Precio publicado, migración sin costo, exportación de tus datos y cero permanencia. Nada de eso depende de creernos: está en la web o lo verificas en los 14 días de prueba. Mira capturas reales.
Vendemos una de las cinco opciones. Tenlo presente al leer, y contrasta lo que dice cada proveedor con las preguntas del final.
De la más barata a la más específica.
Le sirve a: el que recién abre, atiende menos de diez niños al día y es
la única persona que cobra.
Ventaja real: cuesta cero y no hay nada que aprender.
Dónde se rompe: cuando entra una segunda persona a cobrar y aparecen dos
versiones del archivo. Cuando alguien pregunta quién se llevó a un niño el jueves pasado.
Cuando el tiempo extra que nadie cobró empieza a sumar más que el costo de un sistema.
Si ya llegaste ahí, lo que tienes en Excel te lo pasamos nosotros sin costo:
así funciona.
Le sirve a: el negocio formal cuya prioridad es facturar, llevar
contabilidad y cumplir con el ente tributario de su país (SUNAT, SAT, DIAN, AFIP, SII,
Hacienda).
Ventaja real: resuelve la parte tributaria, que ningún sistema del rubro
suele cubrir bien.
Dónde se rompe: no sabe qué es el tiempo contratado de un niño, ni quién
puede recogerlo, ni cómo cobrar veinte minutos de más. Varios venden la misma plantilla
para ferreterías, minimarkets y jugueterías cambiando el título de la página — si la web
del proveedor menciona tu rubro y otros ocho, ya sabes qué te van a entregar.
Le sirve a: el que vende entradas por internet con anticipación, sobre
todo a turistas o a público que llega de fuera de la ciudad.
Ventaja real: cobra online, publica en canales de venta y llena
anticipadamente.
Dónde se rompe: termina donde empieza tu día. No tiene caja, ni control
de quién se lleva al niño, ni cafetería, ni cierre. Y los canales que ofrecen son de
turismo: para un salón de barrio no traen a nadie.
Le sirve a: guarderías, nidos y cunas con matrícula fija, mensualidad y
los mismos niños todos los días.
Ventaja real: reporte diario al papá, ficha del niño, comunicación con la
familia. Es su terreno y lo hacen bien.
Dónde se rompe: asume que el niño viene fijo. No maneja al que entra
suelto por dos horas, ni el tiempo extra, ni la fiesta del sábado. Y casi siempre están en
inglés, cobran en dólares y su pasarela de pago no siempre opera en tu país.
Le sirve a: el salón de juegos, ludoteca, parque de trampolines o salón
de fiestas donde la fricción está en la operación diaria: quién entró, cuánto tiempo
lleva, quién se lo lleva, cuánto se consumió y si la caja cuadra.
Ventaja real: está construido alrededor del tiempo y de la puerta, que es
donde un salón gana y pierde plata. Funciona igual en 19 países de LATAM y España —cada uno con su
moneda local, su documento fiscal y su zona horaria—, con precio publicado, migración
incluida y 14 días de prueba sin tarjeta.
Dónde se rompe: la emisión de comprobantes electrónicos hoy es solo para
Perú: con el plan Pro emites boleta y factura SUNAT desde la misma caja
(ver cómo funciona).
En los demás países la emisión la sigue haciendo tu facturador, y nosotros te damos el
detalle de ventas exportado a Excel cuando lo pidas.
Seis cosas que hoy dependen de que alguien se acuerde. Con un sistema del rubro dejan de depender de nadie.
Hoy el reloj lo lleva el cajero de memoria, y los veinte minutos de más casi nunca llegan a la caja.
Con Pequepro: cada niño entra con su tiempo contratado y el sistema calcula el excedente al salir. Es la fuga que más rápido termina pagando el plan.
La respuesta a “¿quién recogió a Mateo el jueves?” vive en la memoria de quien estaba en la puerta.
Con Pequepro: tutores autorizados por niño y registro de quién lo retiró, con hora. Es lo que más tranquiliza al papá que todavía te está evaluando.
Con dos o tres personas cobrando, el descuadre del cierre termina siendo la palabra de uno contra la de otro.
Con Pequepro: apertura y cierre por cajero, cada movimiento con nombre y hora. El faltante deja de ser una sospecha y pasa a ser un dato.
La cafetería se anota en una hoja al costado, y lo que no se transcribe, no se cobra.
Con Pequepro: el consumo se carga a la cuenta del niño y sale todo junto al salir. Además ves qué producto deja margen y cuál solo ocupa refrigerador.
Reservas, adelantos y paquetes repartidos entre el chat, el cuaderno y la cabeza del dueño: así se pierde un sábado doble reservado.
Con Pequepro: agenda de fiestas, paquetes, adelantos y saldos, más membresías que se renuevan. Ingreso recurrente que hoy probablemente no estás midiendo.
Con dos locales, saber cómo va el día significa llamar a cada encargado y creerle.
Con Pequepro: consolidado multi-sede desde el celular, con la venta del día por local sin pedirle el reporte a nadie.
Sin tarjeta, sin permanencia y con la migración de tus datos incluida.
El sistema es el mismo en los cuatro casos. Lo que cambia es qué te resuelve primero.
14 días gratis, sin tarjeta. Cambias de plan cuando creces, sin volver a cargar nada. Ver precios.
A nosotros también. Si alguna respuesta llega con rodeos, ya sabes algo importante.
Es la pregunta que casi nadie hace y la que más caro se paga. Pídela por escrito ahora, no cuando estés tratando de irte.
Nuestra respuesta: exportas a Excel desde el sistema, cuando quieras, sin pedirnos permiso ni pagar nada.
Si para saber cuánto cuesta hay que agendar una llamada, el precio depende de cuánto parezcas poder pagar.
Nuestra respuesta: los planes están en la web, con el monto a la vista y selector de moneda. No hay costo de instalación ni de puesta en marcha.
Es donde aparecen cobros de varios cientos que nadie mencionó en la demo, o un "tú mismo cargas los datos".
Nuestra respuesta: la hacemos nosotros, sin costo, desde cuaderno, Excel u otro sistema. Cómo funciona.
Un contrato anual firmado en la euforia de la demo se siente muy distinto en el mes cuatro.
Nuestra respuesta: sin permanencia mínima ni penalidad. 14 días de prueba y no pedimos tarjeta para empezar.
Depende de dónde está tu fricción. Si es la contabilidad y la facturación, un ERP contable local. Si vendes entradas por internet, una plataforma de ticketing. Si eres guardería pura, un software de guardería. Si tu problema es la operación diaria —quién entró, cuánto tiempo lleva, quién se lo lleva, si la caja cuadra— necesitas un sistema del rubro, y ahí entramos nosotros.
Sí, y muchos salones funcionan así durante años. Excel deja de alcanzar cuando entra una segunda persona a cobrar, cuando necesitas saber quién puede recoger a un niño, o cuando el tiempo extra que no cobras pesa más que el costo del sistema. Si ya estás cerca de cualquiera de las tres, empezar ahora te ahorra hacerlo con el local lleno: la prueba son 14 días y no pedimos tarjeta.
Para facturar y llevar contabilidad, sí. Para operar el salón, no: no sabe qué es el tiempo contratado de un niño ni quién puede recogerlo. Lo habitual es tener las dos cosas: Pequepro opera el salón y tu facturador emite, con el detalle de ventas exportado desde el sistema. Una señal útil al comparar: si la web del proveedor ofrece el mismo producto para ferreterías, minimarkets, farmacias y tu rubro, es una plantilla con el título cambiado.
Sí. Está adaptado a 19 países: Perú, México, Colombia, Chile, Argentina, Ecuador, España, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Costa Rica, Panamá, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Puerto Rico, y no es una traducción: cada país trae su moneda local con los decimales que realmente circulan, su documento fiscal (RUC, RFC, NIT, RUT, CUIT, NIF, RNC, RTN, RIF, EIN, cédula jurídica), sus tipos de documento de identidad (DNI, INE, Cédula, RUT, NIE, DPI, DUI) y su zona horaria, para que el tiempo contratado y el cierre del día coincidan con la hora de tu local. Si tu país no está en la lista, escríbenos: los vamos sumando según la demanda.
Sí. Creas la cuenta y entras en 2 minutos, con 14 días de prueba y sin tarjeta. Si prefieres que te lo mostremos, agendamos una reunión virtual — pero no es obligatorio para probar.
Tu información vive en una base de datos administrada con respaldos automáticos y viaja siempre cifrada. Cada empresa está aislada: tu cuenta ve tus datos y nunca los de otro salón. Las contraseñas se guardan cifradas —ni nosotros podemos leerlas— y cada operación queda en bitácora, con quién la hizo y cuándo.
No. Pagas mes a mes, o al año pagando solo 10 meses, y cancelas cuando quieras: sin penalidad y sin llamada de retención. Tus datos son tuyos y los exportas cuando los necesites.
El mismo día. Creas la cuenta y entras en 2 minutos con datos de ejemplo de tu país; cargar tus planes, tus productos y tus precios toma una tarde, y tu cajero aprende a usarlo en 10 minutos. Si vienes de Excel o de otro sistema, te ayudamos a migrar en el onboarding, sin costo.
Crea tu cuenta y pruébalo 14 días: sin tarjeta, sin permanencia y con la migración de tus datos incluida. Y si no somos lo tuyo, las cuatro preguntas de arriba te sirven con cualquier proveedor.
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